Creo sinceramente que todas aquellas cosas que realmente tiene un valor profundo para uno no pueden ser explicadas con palabras, y qué si de alguna forma logramos expresarlas es que no son realmente tan importantes como pensábamos.
También temo como a la peste tratar de expresarlas, puesto que no me cabe la menor duda de que solo lograría alinear una serie de propósitos descoordinados y escasamente coherentes, el equivalente al balbuceo de un niño sin la gracia que este puede tener.
Es por ello que cada vez me reafirmo más en mi intención de no tratar de expresar lo que representa el reto de Frankfurt. Esto en sí mismo, debería bastar para transmitir sino el “qué”, si el “cuanto” de lo importante que es para mi.
Más fácil de decir que de hacer, pero sin duda esa es mi intención. Como transcurra la temporada decidirá lo mucho o poco que permanezca fiel a ese deseo piadoso. Dependiendo de que logre o no el objetivo, dejaré para entonces las lágrimas y la risa, o las lágrimas a secas, si es que esto ultimo puede ser :-)
Hace un par de semanas he realizado realmente lo duro que iba a ser, y ha sido la primera vez que no he tenido que contar en kms ni en horas para llegar a esa conclusión. Es más, es la primera vez que he pensado en esto como en algo “fácil” si solo se limitara a nadar, pedalear, correr, y volver a empezar de nuevo.
No es que le haya perdido el respeto a la distancia, eso está más presente que nunca en mi cabeza, es solo que estoy viviendo lo que es añadir 40h semanales de trabajo y la vida familiar a la ecuación. Y sí, desde esa perspectiva, los kms en el agua, y el asfalto se me antojan “fáciles”.
215 días y 12 horas para tratar de resolver ese problema….
Si lo logro, si logro cruzar esa línea, ya no necesitaré deciros lo que representa para mí, lo habréis visto con vuestros propios ojos, y a los que allí estéis para verlo, desde ahora os doy las gracias.
lunes, 1 de diciembre de 2008
Marathon...what marathon ?
Hay cosas que simplemente no pueden ser…
Mi historial de desamor con el maratón suma y sigue, y casi prefiero no echar un vistazo al marcador porque la goleada es de escándalo y no a mi favor precisamente.
Eso sí, sigo en mi empeño por innovar y añadir una nueva razón para “pinchar” en cada uno de mis retos de 42km, y esta vez he añadido la clásica lesión pre-competición a la lista.
Como sabéis de sobras ya, unas molestias en la cadera, no del todo curadas a día de hoy, acabaron con mi maratón en Palma este año.
Curiosamente no estoy excesivamente dolido, supongo que el principal objetivo era hacer un tiempo decente para darme confianza de cara al verdadero objetivo de estos tres últimos años, el IM de Frankfurt 09, y durante el entreno tuve buenas sensaciones durante las salidas largas, así que me quedaré con eso.
Tiempo ahora para encarar la temporada más importante.
Mi historial de desamor con el maratón suma y sigue, y casi prefiero no echar un vistazo al marcador porque la goleada es de escándalo y no a mi favor precisamente.
Eso sí, sigo en mi empeño por innovar y añadir una nueva razón para “pinchar” en cada uno de mis retos de 42km, y esta vez he añadido la clásica lesión pre-competición a la lista.
Como sabéis de sobras ya, unas molestias en la cadera, no del todo curadas a día de hoy, acabaron con mi maratón en Palma este año.
Curiosamente no estoy excesivamente dolido, supongo que el principal objetivo era hacer un tiempo decente para darme confianza de cara al verdadero objetivo de estos tres últimos años, el IM de Frankfurt 09, y durante el entreno tuve buenas sensaciones durante las salidas largas, así que me quedaré con eso.
Tiempo ahora para encarar la temporada más importante.
lunes, 6 de octubre de 2008
Kona
Este fin de semana tendrá lugar el 30º Iroman Hawai, la meca para cualquier triatleta de larga distancia.
Como todo sueño, es imposible de explicar para el que no lo comparte, así que echaré una mano a todos los que no venderían su alma al Diablo gustosamente para llegar allí (es incomprensible, pero sí, los hay…)
Kona es el lugar que te hace levantar a las 6 de la mañana para entrenar (aún sabiendo que ni con eso lo lograrás), que te hará apretar los dientes una o dos horas más cuando ya llevas una hora diciendo “basta”, la razón por la cual sales a correr cuando hace frío y está oscuro ahí fuera, las imagenes que te harán subirte a la bici, correr o nadar durante horas cuando tu disposición para ello era nula al comenzar el dia, el momento que esperarás durante un año instantes después de haberte pegado 10h a la pantalla de tu ordenador, el Tour, el Giro, la final de la Champions, la Superbowl, el mundial y las olimpiadas ,el ultimo macroconcierto de tus cantantes favoritos todo en uno…y solo os cuento la mitad.
En otras palabras el reino de los cielos y, así como en el “original”, tampoco en este tendré cabida nunca jamás, pero eso no impide dejar de soñar porque soñar es gratis y…“Everything is possible”, no?
Como todo sueño, es imposible de explicar para el que no lo comparte, así que echaré una mano a todos los que no venderían su alma al Diablo gustosamente para llegar allí (es incomprensible, pero sí, los hay…)
Kona es el lugar que te hace levantar a las 6 de la mañana para entrenar (aún sabiendo que ni con eso lo lograrás), que te hará apretar los dientes una o dos horas más cuando ya llevas una hora diciendo “basta”, la razón por la cual sales a correr cuando hace frío y está oscuro ahí fuera, las imagenes que te harán subirte a la bici, correr o nadar durante horas cuando tu disposición para ello era nula al comenzar el dia, el momento que esperarás durante un año instantes después de haberte pegado 10h a la pantalla de tu ordenador, el Tour, el Giro, la final de la Champions, la Superbowl, el mundial y las olimpiadas ,el ultimo macroconcierto de tus cantantes favoritos todo en uno…y solo os cuento la mitad.
En otras palabras el reino de los cielos y, así como en el “original”, tampoco en este tendré cabida nunca jamás, pero eso no impide dejar de soñar porque soñar es gratis y…“Everything is possible”, no?
lunes, 29 de septiembre de 2008
63 km en un fin de semana...
O lo que es lo mismo, el equivalente de un maratón y un medio maratón en un fin de semana, o tres medio maratones si os gusta más así.
Sin duda no es algo que vaya a repetir a corto ni medio plazo, y en la medida de lo posible, sencillamente haré lo imposible por no volver a “probarlo” nunca más.
A nivel fisiológico ha sido (sorpresa…) particularmente duro, pero eso no ha sido nada comparado al aspecto mental, 63 Km. dan mucho (léase demasiado) tiempo para pensar, por lo que recomiendo armarse de pensamientos positivos antes de lanzarse a este tipo de penitencia.
En mi caso los pensamientos positivos escaseaban, y en un acto de generosidad sin igual, os ahorraré la extensa lista de los negativos, no, no me lo agradezcais mi (falsa) modestia se llevaría un golpe…
Por si hubiera lugar para la duda, ha quedado confirmado que las ultimas semanas del entreno de un maratón, me llevan al borde de la depre, y refuerzan la idea de que combinar tres deportes hace más llevadero el entreno.
Y decís que hay que correr esos 42km como postre en un IM ?...disculpad, creo que voy a echarme un ratito…
Sin duda no es algo que vaya a repetir a corto ni medio plazo, y en la medida de lo posible, sencillamente haré lo imposible por no volver a “probarlo” nunca más.
A nivel fisiológico ha sido (sorpresa…) particularmente duro, pero eso no ha sido nada comparado al aspecto mental, 63 Km. dan mucho (léase demasiado) tiempo para pensar, por lo que recomiendo armarse de pensamientos positivos antes de lanzarse a este tipo de penitencia.
En mi caso los pensamientos positivos escaseaban, y en un acto de generosidad sin igual, os ahorraré la extensa lista de los negativos, no, no me lo agradezcais mi (falsa) modestia se llevaría un golpe…
Por si hubiera lugar para la duda, ha quedado confirmado que las ultimas semanas del entreno de un maratón, me llevan al borde de la depre, y refuerzan la idea de que combinar tres deportes hace más llevadero el entreno.
Y decís que hay que correr esos 42km como postre en un IM ?...disculpad, creo que voy a echarme un ratito…
miércoles, 17 de septiembre de 2008
Marathon
“If you want to win something, run the 100 meters. If you want to experience something, run a marathon”
- Emil Zatopeck (“la locomotora humana”) -
Sin duda mi admiración por Zatopeck bastaría para dar crédito a sus palabras pero, si eso no fuera suficiente, mi experiencia previa en Maratón lo confirma…con creces.
Hay algo en la larga distancia, sea en triatlón o carrera a pie, que la diferencia del resto.
Es fácil pensar en el esfuerzo, dolor, entrenamiento necesario, etc.…asociado a ella, pero en mi opinión la diferencia fundamental se sitúa más allá, en el aspecto mental y personal.
Mis experiencias previas se resumen en un calvario en Barcelona y Paris 2007.
En Barcelona sigo pensando que llegué con mi mejor forma en cuanto a carrera a pie, pero abusar de gel pensando así evitar el famoso “muro” arruinó un debut en el que debí lograr bajar claramente de 4 h de no ser por ese error. Sin embargo crucé la línea y a defecto de satisfacción obtuve el orgullo de ser finisher en condiciones realmente duras.
Paris fue sin embargo la mayor decepción de mi corto CV en esta distancia. La ignorancia me hizo apuntarme a esta maratón antes de hacer la de BCN y con un mes escaso entre ambas pruebas, el correctivo fue total…DNF (Did Not Finish), las siglas mas infamantes para un corredor, el insulto supremo para un triatleta.
2008 tiene que ser el año, el año en que no cometa errores de bulto, el año en que no sabotee mi propia carrera y la experiencia previa sirva de algo y, claro está que la suerte me sonría, aunque sea tímidamente, no estaría de más tampoco.
La maratón de Palma de Mallorca (19/10/08) es la elegida.
El entreno ha sido algo diferente al de 2007 al empezar algo más tarde con el plan especifico, que se solapaba con las semanas previas al 70.3 de Wiesbaden, y han habido días en que no me he sentido particularmente bien, sin llegar a ser desastrosos, solo esa sensación de escaso convencimiento de que las cosas estén saliendo como uno espera.
El pasado domingo primera tirada de 30km. y por fin buenas sensaciones, tanto que sé que podría haber llegado a los 42 de ser necesario. Buena parte de la “culpa” de esas buenas sensaciones la tiene haber sido capaz de respetar el ritmo previsto y tener en cuenta lo aprendido por las malas el año pasado.
Hablando de aprendizaje, si algo he aprendido es a no esperar garantías en este tipo de pruebas, haces lo que debes en la preparación y luego solo rezas para que todo salga bien, o no demasiado mal,…según el día.
En cualquier caso, tanto si lo logro como si me hundo de nuevo en la frustración, mientras corra, las palabras de Zatopeck sonarán más de 150 veces por minuto en mi cabeza…
…”if you are set on the activity you beat the pain, and it disappears…the feeling of fatigue, the feeling of pain…I knew this, and I went against the fatigue, against the pain…and I was successful”
- Emil Zatopeck -
- Emil Zatopeck (“la locomotora humana”) -
Sin duda mi admiración por Zatopeck bastaría para dar crédito a sus palabras pero, si eso no fuera suficiente, mi experiencia previa en Maratón lo confirma…con creces.
Hay algo en la larga distancia, sea en triatlón o carrera a pie, que la diferencia del resto.
Es fácil pensar en el esfuerzo, dolor, entrenamiento necesario, etc.…asociado a ella, pero en mi opinión la diferencia fundamental se sitúa más allá, en el aspecto mental y personal.
Mis experiencias previas se resumen en un calvario en Barcelona y Paris 2007.
En Barcelona sigo pensando que llegué con mi mejor forma en cuanto a carrera a pie, pero abusar de gel pensando así evitar el famoso “muro” arruinó un debut en el que debí lograr bajar claramente de 4 h de no ser por ese error. Sin embargo crucé la línea y a defecto de satisfacción obtuve el orgullo de ser finisher en condiciones realmente duras.
Paris fue sin embargo la mayor decepción de mi corto CV en esta distancia. La ignorancia me hizo apuntarme a esta maratón antes de hacer la de BCN y con un mes escaso entre ambas pruebas, el correctivo fue total…DNF (Did Not Finish), las siglas mas infamantes para un corredor, el insulto supremo para un triatleta.
2008 tiene que ser el año, el año en que no cometa errores de bulto, el año en que no sabotee mi propia carrera y la experiencia previa sirva de algo y, claro está que la suerte me sonría, aunque sea tímidamente, no estaría de más tampoco.
La maratón de Palma de Mallorca (19/10/08) es la elegida.
El entreno ha sido algo diferente al de 2007 al empezar algo más tarde con el plan especifico, que se solapaba con las semanas previas al 70.3 de Wiesbaden, y han habido días en que no me he sentido particularmente bien, sin llegar a ser desastrosos, solo esa sensación de escaso convencimiento de que las cosas estén saliendo como uno espera.
El pasado domingo primera tirada de 30km. y por fin buenas sensaciones, tanto que sé que podría haber llegado a los 42 de ser necesario. Buena parte de la “culpa” de esas buenas sensaciones la tiene haber sido capaz de respetar el ritmo previsto y tener en cuenta lo aprendido por las malas el año pasado.
Hablando de aprendizaje, si algo he aprendido es a no esperar garantías en este tipo de pruebas, haces lo que debes en la preparación y luego solo rezas para que todo salga bien, o no demasiado mal,…según el día.
En cualquier caso, tanto si lo logro como si me hundo de nuevo en la frustración, mientras corra, las palabras de Zatopeck sonarán más de 150 veces por minuto en mi cabeza…
…”if you are set on the activity you beat the pain, and it disappears…the feeling of fatigue, the feeling of pain…I knew this, and I went against the fatigue, against the pain…and I was successful”
- Emil Zatopeck -
lunes, 18 de agosto de 2008
70.3 Wiesbaden 2008
4 kilómetros.
A bote pronto no es como para asustar a nadie, os lo concedo.
Sin embargo es esa distancia la que me separa de cruzar la línea, de acabar mi segundo Half y poner un final con imágenes a algo que he “visto” con anterioridad durante los meses de entreno precedentes.
En el penúltimo esfuerzo del día y atendiendo al más elemental de los principios del Cartesianismo – el de dividir un problema en partes más pequeñas para facilitar el análisis y solución de un problema – trato de digerir esos cuatro mil metros de la única forma posible.
1+1+1+1. Otra forma de decir lo mismo. En este momento, la única que me permite encajar la dificultad de algo tan sencillo como poner un pie delante de otro.
Y sin embargo es suficiente para lograrlo.1+1+1 de sufrimiento…y 1 de celebración.
Calculo en un bucle interminable que ritmo por Km. me separa de bajar de 6h30. Considerando mi historial matemático y mi estado físico actual resulta cuanto menos irónico, pero no tengo ganas de reír, aún no.
Los cálculos son correctos, se reducen a “no camines”.
4 kilómetros…
8 de la mañana. Me despido de Amy y Montse. Para ellas también es la recta final. Es curioso como ellas también sienten su parte de nervios o eso me parece a mí al menos.
Me enfundo el “traje de luces” y Juansi y yo vamos a saludar a Javi y Antonio, a desearles buena suerte y hacer las bromas de rigor previas a la salida.
Buena gente, nos fuimos conociendo en el aeropuerto (Antonio), Expo (Javi) y bus del bike check-in (Juansi) y no hemos dejado de cruzarnos estos días.
Es nuestro turno, nos dirigimos a la línea de salida, algo menos de 100 metros dentro del agua.
Empieza el baile. Me concentro en evitar los inevitables golpes y otras expresiones de “cariño” triatletico.
Como era de esperar, al poco tiempo la distancia revela la valía de cada uno en el agua y el grupo se estira, fin del modo “deathmatch” colectivo.
También de forma previsible empiezo a sentir la misma hartura de nadar que ya sentí el año pasado, probablemente debido al neo, con toda seguridad a causa de mi lentitud, pero la verdad es que este año han debido limpiar la piscina más veces de lo que yo he ido a nadar así que milagros a Lourdes, o a Pekín donde han habido unos cuantos en la piscina...
Fin del primer acto, escasos 43 min., 14 segundos por debajo del año pasado, podría haber ido mejor…de haber nadado en el ultimo mes y pico por ejemplo.
Transición genial para mi estándar, 3:28, casi dos minutos menos que el año pasado y mi único momento de “gloria” en cuanto a posición en mi grupo de edad (91). Y eso que el neo se ha puesto sentimental y no quería despegarse de mis pies.
Principio del segundo acto.
Sé que aquí se juega todo, mis mayores esperanzas de mejorar tiempo y en qué estado correré la media maratón. A mi favor, conocer el circuito y una mejor preparación en la bici este año. En contra, que el 99% de mis Km. en bici ha sido en rodillo, no del todo optimo para el manejo de la bici y menos cuando esperan bajadas muy rápidas y curvas cerradas.
Primeros 9 Km. llaneando, me acoplo al aero, cosa extraña porque hasta ahora nunca lo había hecho salvo alguna test esporádico. Esta vez ni lo dudo y para mi sorpresa me siento muy cómodo sobre él, es más, lo estoy disfrutando, mucho.
Primera subida larga, la velocidad esta lejos de ser impresionante, pero es superior a la del año pasado en todo momento.
Una voz familiar me hace sonreír y levantar la cabeza del manillar por un momento, bastante antes de coronar el primer puerto.
“Ese fistro de pecador […]”….es Juansi que me ha cazado sin mayores problemas, aunque no esperaba verlo ya desde la natación, pero supongo que es lo que tiene hacerse la pedicura en boxes y leer de cabo a rabo el Financial Times mientras los demás tratamos de arañar unos segundos al implacable crono, o eso o ha escrito la entrada del blog durante la prueba en vez de después… :-)
Lo acompaña Javi. En unos segundos nos juntamos un grupo de cuatro españoles (el otro estaba delante mío pero no lo sabia todavía) y, parodiando la película, “Con ellos llegó el cachondeo”.
Los alemanes nos miran con un poco de incredulidad, la verdad es que la subidita de marras no invita demasiado a la juerga, pero como lenguaje universal que es, la risa acaba contagiándose a nuestros anfitriones.
La grupeta (estamos subiendo para los que pongan el grito en el cielo por el drafting), no dura mucho, y pronto me quedo descolgado, ellos parecen subir con mucha alegría pero mi sentido del humor ha empezado la reducción de jornada unos Km. antes.
Primeras bajadas. Las pillo mejor, un solo susto en una curva y ni siquiera tiene que ver con la llovizna que empieza a caer, un segundo de despiste controlado in extremis.
Segunda bajada rápida.
Hay voluntarios y señales que nos avisan antes, pero me empecino en ganar segundos y sobretodo en ver como el “cuenta” sigue disparandose. Es excusable, por lo general él único otro contador que vigilo, el de mi cuenta bancaria, no para de bajar y no a menor ritmo, así que por una vez que veo como se acelera el primero…
Pero tanta codicia velocística no puede tener un happy end y para cuando quiero pillar esa curva cerrada la velocidad y el ángulo a los que entro son demasiado calculo para mi a pesar de haber frenado in extremis. Afortunadamente esta gente sabe organizar una carrera y han previsto protecciones de paja para los descerebrados de mi calaña.
Me preparo para testear las protecciones de la organización y doy fe de su eficacia, he conseguido reducir a algo menos de 30 por hora, pero obviamente no ha sido suficiente. Afortunadamente ni yo ni la bici nos hemos hecho nada, eso sí, la cadena ha saltado y no me he dado cuenta, de lo que seguramente me han estado avisando los voluntarios, pero yo solo repito “I’m OK” una y otra vez hasta que constato la evidencia.
Uno o dos minutos perdidos tal vez. Es igual, doy gracias por poder seguir en carrera.
Continua el recorrido, empiezo a sentir calambres en las piernas, de hecho poco más tarde los siento simultáneamente en ambos cuadriceps, lo cual me obliga a quitar desarrollo, es eso o la debacle a corto plazo no hay mucho donde escoger.
Una lástima porque lo peor ha pasado ya. En la subida más dura del año pasado recuerdo haber pensado “si esto dura 10 m más me bajo de la bici”, este año en cambio solo reconocí que era aquella subida poco antes de coronarla, y el sufrimiento no ha sido el mismo ni de lejos.
Ultima subida gradual, sé que me esperan algo menos de 10 Km. bajando a tope, buenas noticias para mis piernas.
Me dispongo a ganar - o recuperar si se prefiere - todo el tiempo posible.
Consigo acoplarme por momentos, superando el miedo a caerme. El resto del tiempo trato de bajar mi posición para ofrecer la menor resistencia al aire, nada evidente con mi físico, que se parece más a esos que corren en el hipódromo...no el jockey no, me refiero al caballo, al que corre de verdad.
Pese a todo record personal, velocidad máxima 74,6 Km. /h, y una sensación indescriptible hasta llegar a T2.
Llego prácticamente a la hora que indiqué a Amy y Montse, acoplado al aero y preparándome para el acto final. 21 Km. por delante.
Buena transición de nuevo, salgo de T2 con la firme intención de no caminar pase lo que pase.
En Banyoles acabé caminando en la última vuelta, pero eso me preparó para hoy.
Caer para volver a levantarse dicen.
Primera vuelta completada con lo que me parecen casi demasiado buenas piernas, luego mis tiempos me harán ver la realidad, pero en este momento las sensaciones son muy buenas, y solo la experiencia del año pasado me permite no echar las campanas al vuelo.
Vuelvo a ver al “fan club” y eso me recarga las pilas.
Pronto recogeré la primera pulsera. Ahí me pilla Antonio, al que veo muy bien, se está saliendo, le digo que siga que no baje el ritmo, esto es una carrera después de todo, no?
Segunda vuelta, aún queda algo en el depósito pero las reservas son escasas y sé que la última va a ser realmente dura.
En la tercera vuelta veo a un tío estirado en el suelo y 3 o 4 personas alrededor suyo, tratando de ayudarle, hundimiento?, rampas ? porqué escoger, probablemente las dos…
Se acerca la tercera pulsera, empiezo a ver el final del día, pero el sonido de una ambulancia me recuerda que esto no ha acabado todavía, sin duda alguien no se siente excesivamente bien…no se lo reprocho a estas alturas de la carrera.
Yo tampoco estoy en mi mejor momento ya.
Siento que la mirada empieza a perderse. Perderse en alguna parte entre mis continuos cálculos de ritmos, entre el “no camines” que no deja de sonar en mi cabeza una y otra vez, entre la rutina que me permite seguir avanzado y no tirarme al césped a contar tréboles, que ahora mismo me parecería una actividad de lo más lúdica, de no dormirme encima de ellos claro.
De alguna forma, sin duda no de la más rápida, he logrado acercarme al penúltimo Km., y empiezo a oír el griterío de la gente a la salida del parque. Subo algo el ritmo, tal vez solo me haya puesto más recto en realidad, es difícil de decir, ahora mismo tengo bastantes problemas con eso de la objetividad.
Ultimo Km., ahora sí subo algo el ritmo, aprovechando que el recorrido llanea hasta el final.
Últimos metros, un vistazo al crono y solo me quedan segundos para bajar de 6.30, depende de mi, de cuanto lo quiera.
Sprint final donde apenas pude trotar en 2007.
Amy está ahí animando a tope, la veo y aún quiero ir más de prisa, últimos metros de celebración…lo hemos logrado!
6:29:25, sensación de poder mejorar aún más y la certeza de saber que no habría sido posible sin el apoyo de Amy, los ánimos de Montse y la inspiración de Marco, cuya foto en el cuadro de la Cervelo me ha dado fuerzas y al que no he perdido de vista en toda la carrera, un beso para mi gordito...

A bote pronto no es como para asustar a nadie, os lo concedo.
Sin embargo es esa distancia la que me separa de cruzar la línea, de acabar mi segundo Half y poner un final con imágenes a algo que he “visto” con anterioridad durante los meses de entreno precedentes.
En el penúltimo esfuerzo del día y atendiendo al más elemental de los principios del Cartesianismo – el de dividir un problema en partes más pequeñas para facilitar el análisis y solución de un problema – trato de digerir esos cuatro mil metros de la única forma posible.
1+1+1+1. Otra forma de decir lo mismo. En este momento, la única que me permite encajar la dificultad de algo tan sencillo como poner un pie delante de otro.
Y sin embargo es suficiente para lograrlo.1+1+1 de sufrimiento…y 1 de celebración.
Calculo en un bucle interminable que ritmo por Km. me separa de bajar de 6h30. Considerando mi historial matemático y mi estado físico actual resulta cuanto menos irónico, pero no tengo ganas de reír, aún no.
Los cálculos son correctos, se reducen a “no camines”.
4 kilómetros…
8 de la mañana. Me despido de Amy y Montse. Para ellas también es la recta final. Es curioso como ellas también sienten su parte de nervios o eso me parece a mí al menos.
Me enfundo el “traje de luces” y Juansi y yo vamos a saludar a Javi y Antonio, a desearles buena suerte y hacer las bromas de rigor previas a la salida.
Buena gente, nos fuimos conociendo en el aeropuerto (Antonio), Expo (Javi) y bus del bike check-in (Juansi) y no hemos dejado de cruzarnos estos días.
Es nuestro turno, nos dirigimos a la línea de salida, algo menos de 100 metros dentro del agua.
Empieza el baile. Me concentro en evitar los inevitables golpes y otras expresiones de “cariño” triatletico.
Como era de esperar, al poco tiempo la distancia revela la valía de cada uno en el agua y el grupo se estira, fin del modo “deathmatch” colectivo.
También de forma previsible empiezo a sentir la misma hartura de nadar que ya sentí el año pasado, probablemente debido al neo, con toda seguridad a causa de mi lentitud, pero la verdad es que este año han debido limpiar la piscina más veces de lo que yo he ido a nadar así que milagros a Lourdes, o a Pekín donde han habido unos cuantos en la piscina...
Fin del primer acto, escasos 43 min., 14 segundos por debajo del año pasado, podría haber ido mejor…de haber nadado en el ultimo mes y pico por ejemplo.
Transición genial para mi estándar, 3:28, casi dos minutos menos que el año pasado y mi único momento de “gloria” en cuanto a posición en mi grupo de edad (91). Y eso que el neo se ha puesto sentimental y no quería despegarse de mis pies.
Principio del segundo acto.
Sé que aquí se juega todo, mis mayores esperanzas de mejorar tiempo y en qué estado correré la media maratón. A mi favor, conocer el circuito y una mejor preparación en la bici este año. En contra, que el 99% de mis Km. en bici ha sido en rodillo, no del todo optimo para el manejo de la bici y menos cuando esperan bajadas muy rápidas y curvas cerradas.
Primeros 9 Km. llaneando, me acoplo al aero, cosa extraña porque hasta ahora nunca lo había hecho salvo alguna test esporádico. Esta vez ni lo dudo y para mi sorpresa me siento muy cómodo sobre él, es más, lo estoy disfrutando, mucho.
Primera subida larga, la velocidad esta lejos de ser impresionante, pero es superior a la del año pasado en todo momento.
Una voz familiar me hace sonreír y levantar la cabeza del manillar por un momento, bastante antes de coronar el primer puerto.
“Ese fistro de pecador […]”….es Juansi que me ha cazado sin mayores problemas, aunque no esperaba verlo ya desde la natación, pero supongo que es lo que tiene hacerse la pedicura en boxes y leer de cabo a rabo el Financial Times mientras los demás tratamos de arañar unos segundos al implacable crono, o eso o ha escrito la entrada del blog durante la prueba en vez de después… :-)
Lo acompaña Javi. En unos segundos nos juntamos un grupo de cuatro españoles (el otro estaba delante mío pero no lo sabia todavía) y, parodiando la película, “Con ellos llegó el cachondeo”.
Los alemanes nos miran con un poco de incredulidad, la verdad es que la subidita de marras no invita demasiado a la juerga, pero como lenguaje universal que es, la risa acaba contagiándose a nuestros anfitriones.
La grupeta (estamos subiendo para los que pongan el grito en el cielo por el drafting), no dura mucho, y pronto me quedo descolgado, ellos parecen subir con mucha alegría pero mi sentido del humor ha empezado la reducción de jornada unos Km. antes.
Primeras bajadas. Las pillo mejor, un solo susto en una curva y ni siquiera tiene que ver con la llovizna que empieza a caer, un segundo de despiste controlado in extremis.
Segunda bajada rápida.
Hay voluntarios y señales que nos avisan antes, pero me empecino en ganar segundos y sobretodo en ver como el “cuenta” sigue disparandose. Es excusable, por lo general él único otro contador que vigilo, el de mi cuenta bancaria, no para de bajar y no a menor ritmo, así que por una vez que veo como se acelera el primero…
Pero tanta codicia velocística no puede tener un happy end y para cuando quiero pillar esa curva cerrada la velocidad y el ángulo a los que entro son demasiado calculo para mi a pesar de haber frenado in extremis. Afortunadamente esta gente sabe organizar una carrera y han previsto protecciones de paja para los descerebrados de mi calaña.
Me preparo para testear las protecciones de la organización y doy fe de su eficacia, he conseguido reducir a algo menos de 30 por hora, pero obviamente no ha sido suficiente. Afortunadamente ni yo ni la bici nos hemos hecho nada, eso sí, la cadena ha saltado y no me he dado cuenta, de lo que seguramente me han estado avisando los voluntarios, pero yo solo repito “I’m OK” una y otra vez hasta que constato la evidencia.
Uno o dos minutos perdidos tal vez. Es igual, doy gracias por poder seguir en carrera.
Continua el recorrido, empiezo a sentir calambres en las piernas, de hecho poco más tarde los siento simultáneamente en ambos cuadriceps, lo cual me obliga a quitar desarrollo, es eso o la debacle a corto plazo no hay mucho donde escoger.
Una lástima porque lo peor ha pasado ya. En la subida más dura del año pasado recuerdo haber pensado “si esto dura 10 m más me bajo de la bici”, este año en cambio solo reconocí que era aquella subida poco antes de coronarla, y el sufrimiento no ha sido el mismo ni de lejos.
Ultima subida gradual, sé que me esperan algo menos de 10 Km. bajando a tope, buenas noticias para mis piernas.
Me dispongo a ganar - o recuperar si se prefiere - todo el tiempo posible.
Consigo acoplarme por momentos, superando el miedo a caerme. El resto del tiempo trato de bajar mi posición para ofrecer la menor resistencia al aire, nada evidente con mi físico, que se parece más a esos que corren en el hipódromo...no el jockey no, me refiero al caballo, al que corre de verdad.
Pese a todo record personal, velocidad máxima 74,6 Km. /h, y una sensación indescriptible hasta llegar a T2.
Llego prácticamente a la hora que indiqué a Amy y Montse, acoplado al aero y preparándome para el acto final. 21 Km. por delante.
Buena transición de nuevo, salgo de T2 con la firme intención de no caminar pase lo que pase.
En Banyoles acabé caminando en la última vuelta, pero eso me preparó para hoy.
Caer para volver a levantarse dicen.
Primera vuelta completada con lo que me parecen casi demasiado buenas piernas, luego mis tiempos me harán ver la realidad, pero en este momento las sensaciones son muy buenas, y solo la experiencia del año pasado me permite no echar las campanas al vuelo.
Vuelvo a ver al “fan club” y eso me recarga las pilas.
Pronto recogeré la primera pulsera. Ahí me pilla Antonio, al que veo muy bien, se está saliendo, le digo que siga que no baje el ritmo, esto es una carrera después de todo, no?
Segunda vuelta, aún queda algo en el depósito pero las reservas son escasas y sé que la última va a ser realmente dura.
En la tercera vuelta veo a un tío estirado en el suelo y 3 o 4 personas alrededor suyo, tratando de ayudarle, hundimiento?, rampas ? porqué escoger, probablemente las dos…
Se acerca la tercera pulsera, empiezo a ver el final del día, pero el sonido de una ambulancia me recuerda que esto no ha acabado todavía, sin duda alguien no se siente excesivamente bien…no se lo reprocho a estas alturas de la carrera.
Yo tampoco estoy en mi mejor momento ya.
Siento que la mirada empieza a perderse. Perderse en alguna parte entre mis continuos cálculos de ritmos, entre el “no camines” que no deja de sonar en mi cabeza una y otra vez, entre la rutina que me permite seguir avanzado y no tirarme al césped a contar tréboles, que ahora mismo me parecería una actividad de lo más lúdica, de no dormirme encima de ellos claro.
De alguna forma, sin duda no de la más rápida, he logrado acercarme al penúltimo Km., y empiezo a oír el griterío de la gente a la salida del parque. Subo algo el ritmo, tal vez solo me haya puesto más recto en realidad, es difícil de decir, ahora mismo tengo bastantes problemas con eso de la objetividad.
Ultimo Km., ahora sí subo algo el ritmo, aprovechando que el recorrido llanea hasta el final.
Últimos metros, un vistazo al crono y solo me quedan segundos para bajar de 6.30, depende de mi, de cuanto lo quiera.
Sprint final donde apenas pude trotar en 2007.
Amy está ahí animando a tope, la veo y aún quiero ir más de prisa, últimos metros de celebración…lo hemos logrado!
6:29:25, sensación de poder mejorar aún más y la certeza de saber que no habría sido posible sin el apoyo de Amy, los ánimos de Montse y la inspiración de Marco, cuya foto en el cuadro de la Cervelo me ha dado fuerzas y al que no he perdido de vista en toda la carrera, un beso para mi gordito...
jueves, 31 de julio de 2008
10 dias...
7 días:
Para revivir el ambiente tan especial de un Half-Ironman, en un país donde estas pruebas mueven a miles de espectadores a seguir la competición.
Para volver a ver los carteles, los paneles de bienvenida a los que participamos en la prueba y a nuestros sufridos acompañantes.
Para pasear por la ciudad y cruzarnos con otros atletas, reconociéndonos unos a otros por el consabido brazalete, por una camiseta de finisher, por un físico que ofrece pocas dudas, aunque no sea en mi caso…
8 días:
Para sentir que esto es real, por el simple hecho de recoger tu dorsal.
Para rodar, correr o nadar un poco antes del día D, sonriendo a nuestros acompañantes, agradeciendo sus ánimos sincera pero mecánicamente, por estar ya con la mente en algún lugar entre el final del último entreno y los primeros golpes en el agua.
9 días:
Para que los ojos emulen el ritmo frenético de una fase REM tratando de no perder detalles de un mar de bicicletas que valen más que muchos coches y que nos hacen soñar despiertos durante el invierno, de camino a la piscina a las 7 de la mañana o en el Km. 15 de una salida larga, pensando cuantos minutos recortaríamos con esas ruedas…y lo bonitas que quedarían en nuestra querida burra.
10 días:
Para “despedirnos” de nuestros acompañantes, para decirles que todo irá bien, que no “forzaremos”, sabiendo que no será realmente así, que no hemos venido aquí para “intentar” nada, si no para “lograr” algo, sea lo que sea ese algo, y que eso es la esencia de este deporte.
Para volver a sentir los nervios de la salida en unos minutos, para sentir ese ambiente tan especial en boxes, para sentir como cada minuto nos acerca a ese momento que tememos y ansiamos al mismo tiempo y en la misma proporción.
Para experimentar esa sensación de tener todos y cada uno de nuestros sentidos en un solo objetivo, seguir avanzando lo más rápido posible, cueste lo que cueste.
10 días para dar las gracias.
Por haber sido paciente. Por haber renunciado a casi tanto como yo. Por haber aguantado mis miedos, mis obsesiones y mis interminables mono-debates sobre esas ruedas que giran solas. Por haber preguntado casi con naturalidad “cuando iremos al IM de Frankfurt?”.
Por que sin tí, este seria mi primer Half y no el segundo. Por creer más en mi de lo que yo mismo puedo hacerlo.
Gracias, gracias Amy, va a ser increíble correr y verte ahí a mi lado.
10 días para recordar.
Para recordar que hace prácticamente un año, quise creer mas que nunca que podía -que podíamos- lograrlo, y que por eso, a escasos metros de la línea de llegada, hice el gesto de mecer a un niño, dedicándole ese momento a mi pequeño, para decirle “esta vez sí Marco, esta vez lo vamos a conseguir…esta vez lo hemos conseguido”.
Para revivir el ambiente tan especial de un Half-Ironman, en un país donde estas pruebas mueven a miles de espectadores a seguir la competición.
Para volver a ver los carteles, los paneles de bienvenida a los que participamos en la prueba y a nuestros sufridos acompañantes.
Para pasear por la ciudad y cruzarnos con otros atletas, reconociéndonos unos a otros por el consabido brazalete, por una camiseta de finisher, por un físico que ofrece pocas dudas, aunque no sea en mi caso…
8 días:
Para sentir que esto es real, por el simple hecho de recoger tu dorsal.
Para rodar, correr o nadar un poco antes del día D, sonriendo a nuestros acompañantes, agradeciendo sus ánimos sincera pero mecánicamente, por estar ya con la mente en algún lugar entre el final del último entreno y los primeros golpes en el agua.
9 días:
Para que los ojos emulen el ritmo frenético de una fase REM tratando de no perder detalles de un mar de bicicletas que valen más que muchos coches y que nos hacen soñar despiertos durante el invierno, de camino a la piscina a las 7 de la mañana o en el Km. 15 de una salida larga, pensando cuantos minutos recortaríamos con esas ruedas…y lo bonitas que quedarían en nuestra querida burra.
10 días:
Para “despedirnos” de nuestros acompañantes, para decirles que todo irá bien, que no “forzaremos”, sabiendo que no será realmente así, que no hemos venido aquí para “intentar” nada, si no para “lograr” algo, sea lo que sea ese algo, y que eso es la esencia de este deporte.
Para volver a sentir los nervios de la salida en unos minutos, para sentir ese ambiente tan especial en boxes, para sentir como cada minuto nos acerca a ese momento que tememos y ansiamos al mismo tiempo y en la misma proporción.
Para experimentar esa sensación de tener todos y cada uno de nuestros sentidos en un solo objetivo, seguir avanzando lo más rápido posible, cueste lo que cueste.
10 días para dar las gracias.
Por haber sido paciente. Por haber renunciado a casi tanto como yo. Por haber aguantado mis miedos, mis obsesiones y mis interminables mono-debates sobre esas ruedas que giran solas. Por haber preguntado casi con naturalidad “cuando iremos al IM de Frankfurt?”.
Por que sin tí, este seria mi primer Half y no el segundo. Por creer más en mi de lo que yo mismo puedo hacerlo.
Gracias, gracias Amy, va a ser increíble correr y verte ahí a mi lado.
10 días para recordar.
Para recordar que hace prácticamente un año, quise creer mas que nunca que podía -que podíamos- lograrlo, y que por eso, a escasos metros de la línea de llegada, hice el gesto de mecer a un niño, dedicándole ese momento a mi pequeño, para decirle “esta vez sí Marco, esta vez lo vamos a conseguir…esta vez lo hemos conseguido”.
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